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Cerraduras congeladas por el frío: causas y soluciones rápidas

Cuando bajan las temperaturas, muchas incidencias de cerrajería no se producen por un fallo repentino del sistema, sino por la combinación de frío, humedad y falta de mantenimiento adecuado. La situación suele repetirse: introduces la llave, entra correctamente, pero el giro se vuelve duro, irregular o directamente imposible.

En ese punto, el error más común es forzar, y ahí es cuando aparecen los problemas graves: bombines dañados, llaves dobladas o roturas dentro del cilindro.

En Cerrajero Directo vemos este tipo de avisos cada invierno, especialmente en garajes, trasteros, portales y accesos poco protegidos del exterior. En la mayoría de los casos, el origen es el mismo: humedad acumulada en el interior del bombín, residuos o lubricación incorrecta.

Por qué se bloquea una cerradura en invierno

El bombín trabaja con tolerancias muy pequeñas. Cuando hay humedad en su interior y la temperatura desciende, esa humedad puede congelarse o espesar, impidiendo que los pines se muevan con normalidad.

A esto se suma otro factor habitual: el uso de aceites o lubricantes multiusos, que con el frío se vuelven más densos y generan un efecto contrario al esperado.

El problema rara vez aparece de golpe. Primero se nota un giro menos fluido, después una resistencia puntual y, finalmente, una noche especialmente fría termina bloqueando la cerradura por completo.

Qué hacer si la llave no gira y sospechas congelación

La primera norma es clara: no fuerces la llave. Forzar no desbloquea el mecanismo; solo provoca daños internos o la rotura de la llave dentro del bombín.

La actuación correcta pasa por aplicar calor suave y usar lubricación adecuada. Templar ligeramente la llave puede ayudar a recuperar algo de movilidad interna. En cambio, el agua caliente no es una solución válida: introduce más humedad y el problema reaparece al volver a bajar la temperatura.

Si dispones de lubricante seco (grafito o PTFE), es el único recomendado en estos casos. Debe aplicarse con moderación, ya que un exceso también puede arrastrar suciedad al interior del cilindro.

Cuando la cerradura sigue sin responder, ya no se trata de una anécdota. Puede haber hielo interno, corrosión o desgaste del bombín, y conviene revisarlo antes de que la avería sea mayor.

En este punto es útil valorar si el cilindro sigue siendo adecuado: Cómo elegir el mejor bombín para la cerradura de tu puerta

Cómo evitar que vuelva a pasar

La prevención no consiste en actuar cuando la cerradura falla, sino en prepararla antes del invierno. Un buen ajuste de la puerta evita esfuerzos innecesarios sobre el bombín. La lubricación seca preventiva reduce la entrada de humedad. Y en accesos expuestos, un escudo protector ayuda a aislar el cilindro del frío y del agua.

Si el bombín es antiguo o de gama básica, el invierno solo acelera un desgaste que ya existe. En esos casos, sustituirlo por un cilindro de mayor calidad mejora tanto la seguridad como la fiabilidad del sistema.

Refuerza el acceso antes de que se convierta en urgencia

Una cerradura que se bloquea por el frío suele avisar antes: giro áspero, resistencia al cerrar o necesidad de “acompañar” la llave.

En Cerrajero Directo revisamos el estado del bombín, el ajuste de la puerta y el sistema de cierre, aplicando soluciones correctas, sin improvisaciones ni parches.

Si prefieres dejarlo resuelto antes de que vuelva a fallar, contacta con nosotros y lo revisamos con criterio profesional.

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